Qué te avisa el sistema, dónde te llega, y cómo bajarle el volumen. En el menú: la campana, arriba a la derecha.
Las cosas que te importan pasan mientras no las estás mirando: se decidió un caso que mandaste a auditoría, se pidió documentación, hay una liquidación lista. La campana es donde llegan. Acá no hay nada que sea asunto de otro: tus notificaciones y tus dispositivos son tuyos, y ningún rol -tampoco un administrador- te los maneja.
Leerlas
- Abrí la campana para ver el listado, de la más nueva a la más vieja, con la categoría de cada una.
- Abrí una para ir directo a lo que se refiere.
- Marcá como leída la que ya resolviste, o usá Marcar todas como leídas.
- Archivá lo que ya no querés tener en el listado.
Elegir qué te llega
- Abrí Preferencias desde la pantalla de notificaciones.
- Activá o desactivá cada categoría. Algunas son obligatorias y no se pueden apagar: están marcadas como tales.
- En Dispositivos para avisos push, usá Activar en este dispositivo para recibir avisos en la máquina o la tablet en la que estás, y Quitar el que ya no uses.
- No tenés notificaciones: no llegó nada, o archivaste todo.
- Un aviso push lleva sólo un título y un enlace. El detalle -que nombra a un afiliado- queda detrás de tu sesión, en la campana, porque un aviso se lee en una pantalla bloqueada.
- Cada dispositivo muestra cuándo recibió el último aviso, así se ve el que dejó de funcionar.
